Contiene sulfitos.

¿Qué son? ¿Para qué sirven? ¿Son malos?

 

 

Para que todos podamos entenderlo, los sulfitos son antioxidantes derivados del azufre y los podemos encontrar en el vino de 2 maneras:

>Natural: la fermentación natural de las levaduras produce cantidades muy pequeñas de sulfitos.

>Artificial: añadidas en bodega durante la elaboración.

Se añade a muchísimos alimentos, y el vino entre ellos, es el anhidrido sulfuroso o dióxido de azufre. También es conocido como: “sulfitos”, “SO2” o los “E220” a “E228”.

El objetivo de su uso: antioxidante, fungicida o bactericida para evitar las oxidaciones del vino. Las posibles consecuencias para la salud es que pueden ocasionar: dolor de cabeza, irritación gastrointestinal e incluso reacciones cutáneas. Por ello hay reglamentos que limitan su uso en bodega:

>vinos convencionales: máximo 200 mg/lt. (reglamento UE 606/2009)

>vinos ecológicos: máximo 150 mg/lt (reglamento UE 203/2012)

>vinos naturales: 20 mg/lt es lo máximo permitido. No es una cantidad regulada, se trata de un máximo        comúnmente aceptado pero lo más habitual es que los vinos ecológicos no se añadan sulfitos.

 

Ocurre a veces que en vinos naturales se detectan sulfitos, puede deberse en primer lugar, por el margen de error de la analítica que es de hasta 15 mg/lt pero también puede ser provocada por:

>azufre empleado en la viña como fungicida.

>condiciones ambientales o características del terreno.

>por el uso de sulfuroso en la limpieza y desinfección de las barricas.

 

Por tanto, los sulfitos en el vino no deben considerarse como algo negativo. Está reglamentado por ley y únicamente un consumo excesivo puede provocar las consecuencias anteriormente señaladas: problemas gastrointestinales, dolor de cabeza. A no ser que tengamos una clara intolerancia hacia los sulfitos,  no debería preocuparnos que produzcan daño en nuestro organismo.

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